domingo, 20 de marzo de 2016

Los refugiados abandonan Khíos por miedo a ser devueltos a Turquía, ahora hay que buscar nuevas formas de ayudarles

Hoy domingo 20 de marzo la isla de Khíos se ha quedado vacía, los refugiados la han abandonado. El pasado viernes 18 las autoridades municipales y los responsables de las ONGs ubicadas allí mantuvieron una reunión crítica ante el desbordamiento de los campamentos. Khíos había dejado de ser una zona de paso para convertirse en un lugar de destino. Los refugiados se quedaban ahí y no avanzaban en su viaje.

Tras la reunión las autoridades se estaban planteando abrir algún otro campo de refugiados en la isla. Dos horas después la Unión Europea firmaba el acuerdo con Turquía y la isla empezaba a vaciarse.

Una tienda de campaña en un campamento en Khios.
Antes del sábado  estaba llena.

La llegada de los refugiados a Vial
Han llegado a puerto y cambian su ropa mojada por otra seca.

Actualmente el antiguo campo de refugiados de Vial se ha convertido en un campo de detención donde las personas que llegaron entre la noche del sábado y el domingo, unos veinte botes, permanecen en un limbo legal a la espera de saber si van a ser consideradas como refugiadas o devueltas a Turquía. Con la intención de proporcionarles ayuda las ONGs que estaban trabajando en la zona se han reunido para valorar qué hacer ahora.

Hace apenas unas horas  las voluntarias de olVIDAdos estaban  desarrollando un proyecto para cubrir la alimentación de niños entre 0-2 años y de madres lactantes o embarazadas. Ahora mismo están valorando trasladarse a Atenas donde los refugiados disponen de menos recursos tanto de alojamiento donde resguardarse durante las frías noches, como de baños, duchas y acceso a comidas. La alternativa es ir al campo de Idomeni donde ya se conocen las  condiciones de vida que tienen los refugiados.

Estos días las voluntarias de olVIDAdos han proporcionado comida y ropa seca a los niños que llegaban, a la par que colaboraban en la medida de sus posibilidades con las tres organizaciones internacionales establecidas en la isla para el avistamiento y apoyo a los botes que llegan desde Turquía.

Los chalecos salvavidas que no aprendieron a flotar
Cuando hay un avistamiento de un bote a la deriva entran en acción La Guardia Costera Helena, Frontex; el servicio que controla las fronteras de la Unión Europea; y Guardacostas españoles voluntarios.

Según la normativa que rige el salvamento marítimo se les debe traspasar de forma inmediata a un barco seguro, dado que viajan desde Turqía en un bote de alto riego que en muchas ocasiones termina hundiéndose vencido por el peso que soporta.

Sin embargo, esta maniobra resulta complicada por la fragilidad del bote y su facilidad para hundirse. Por si esto sucede se aprovisiona a los pasajeros en Turquía con falsos chalecos salvavidas, no flotan, no salvan vidas, solo son adornos que crean una falsa sensación de seguridad. Para evitar los naufragios de los botes los voluntarios españoles prefieren remolcarles a la costa más cercana que puede ser  playa o puerto.

Llegan en los botes y esperan su próximo transporte.
Allí, ya con arena bajo sus pies, el equipo de rescate español, coordinados con un equipo de voluntarios, facilitan ropa seca a los refugiados, tanto niños como adultos que llegan empapados. Sería agradable poder hablar de un reparto organizado. Sin embargo la realidad es que el autobús que los recoge, y que les cobra tres euros por persona sean niños o adultos,  apenas deja tiempo para repartirles  ropa seca a la carrera. Por ello es necesario que toda la ropa que llega de España este clasificada por edades y tallas.  El destino de los refugiados que cambian el bote por el autobús es Vial, donde proceden a registrarse.


"La vida vale más que un papel"



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