domingo, 10 de abril de 2016

Katsika se inunda cuando llueve.

Varios autobuses han llegado a las puertas de Katsika, ninguno las ha cruzado. Todos sus ocupantes, la mayoría familias enteras, se negaban a bajar del autobús al ver las condiciones del campo. 

A.S. Brox
Casi todos los refugiados pertenecían en lo que parece ser otra vida a la clase media, por lo que no les son desconocidos ni internet ni las redes sociales. En consecuencia todos están comunicados y son conscientes de que existen campos con condiciones mucho mejores. A esto hay que sumarle el hecho de que los residentes de Katsika con disimulo, y mirando con el rabillo del ojo a los militares que custodian el campo, hacían un gesto negativo con el dedo.

Por su parte, la policía en un intento de hacer presión para que se quedasen, recogió al conductor dejándolos en mitad del camino sin ninguna explicación. Durante un fugaz momento es posible que su estrategia funcionara,   Uno de ellos, con una pierna amoratada, preguntaba si podía ver al médico, por desgracia lo dijo por la tarde. En el campo solo tenemos este servicio 4 horas al día y siempre por la mañana. Otros preguntaban si las personas que vivían en el campo estaban bien o cómo eran los baños. La posibilidad de ceder y sacar sus últimas pertenencias  del autobús desaparecía cuando escuchaban las respuestas.

A.S. Brox
Elegir un problema para encabezar una lista casi interminable sería todo un reto si no hubiera llovido todo el fín de semana.
En katsika las casas no son de cemento, piedra o madera sino de un material mucho más barato e inmensamente más frío: la tela. Tras  dos días de lluvias, el hecho de dormir sobre piedras pasó a ser un problema secundario. Muchas tiendas dieron la bienvenida al domingo totalmente inundadas.
Algunas familias han conseguido un plástico para vestir su hogar con un impermeable, la mayoría ha tenido que buscar otras formas de luchar contra el clima. Armados con pico y pala han creado un foso alrededor de las tiendas simulando así un sistema de cañerías sobre tierra y piedra. El problema es que conforme cavas sale más agua. 

A.S.Brox
A.S.Brox
La escasez de  herramientas ha supuesto otro problema, no había para todos, ni para la mitad, por ello tras ayudarles en la tarea de cavar, nos dirigimos a los guardianes del campo, los militares, para pedirles que nos proporcionaran más herramientas. Su respuesta fue, dicho de una forma suave, desconcertante. Los pico y palas que les quedaban estaban destinados a las nuevas familias que tenían que venir ya que en el campo malviven alrededor de 1400 personas y en teoría está preparado para 5000.  Sin embargo ya son 5 los autobuses cargados de supuestas nuevas familias los que han llegado y son 5 los que se han ido igual de cargados que a su llegada. Un día después seguimos preguntándonos a qué nuevas familias pueden referirse. 

Tal vez estemos ante las personas más positivas del mundo, parece que piensan que sabiendo que solo hay 12 duchas para 1400 personas que duermen en tiendas de tela más personas van a aceptar quedarse en Katsika.
Ellos tienen su propio baño portátil que cierran celosamente con llave cada vez que salen y nos piden agua embotellada en vez de beber de las fuentes que han habilitado alrededor de todo el campo. Tal vez por eso no se hayan percatado de que el resto de los habitantes han de aguantar la respiración antes de entrar a uno de los baños.

Hoy y mañana se prevé que salgan autobuses rumbo a Atenas, desde ahí varios refugiados volverán a su país de origen por voluntad propia. Saben que la guerra continúa y han gastado prácticamente todo lo que tienen en llegar hasta aquí sin embargo parece ser que las decisiones de Europa y las condiciones del campo de Katsika son peores que las mafias, la guerra y todas los obstáculos que han superado estos últimos años en busca de un futuro mejor, o simplemente un futuro. 

A.S.Brox

A.S.Brox


 



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